La CE propone armonizar las normativas de compras de viajes por internet
El comercio electrónico traspasa las fronteras. Con Internet un portal de viajes puede vender en cualquier mercado europeo teniendo su sede legal en otro país diferente. Esto genera dificultades cuando se producen conflictos.
Con el fin de evitar este vacío legal y facilitar la resolución de incidentes, la Comisión Europea (CE) ha propuesto nuevas normas para la resolución extrajudicial de conflictos entre consumidores y empresas.
Bruselas pretende poner orden en el variopinto panorama existente en la actualidad, donde los sistemas extrajudiciales solo se aplican, según el país, en algunos sectores empresariales o determinadas áreas.
Las propuestas pretenden garantizar que todos los consumidores de la Unión Europea (UE) puedan resolver sus problemas sin necesidad de acudir a la Justicia, independientemente del tipo de producto o servicio o de dónde se realizó la compra.
Plataforma electrónica
Además, Bruselas plantea crear una "plataforma electrónica" para toda la Unión que permita a los consumidores que compran por internet en otro país resolver los litigios por internet en un plazo de treinta días.
Según la CE, en 2010 uno de cada cinco consumidores europeos tuvo problemas relacionados con alguna compra, por motivos tan diversos como la negativa del vendedor a reparar un producto en garantía o las reticencias de una agencia de viajes a devolver el dinero cobrado por organizar una estancia catastrófica.
El comisario europeo de Consumo, John Dalli, defendió que la resolución alternativa de conflictos es más rápida, más barata y más sencilla que los procedimientos judiciales. Se estima que un acceso universal a este sistema en la UE ahorrará a los consumidores aproximadamente 22.500 millones de euros al año.
Además, aumentará la confianza de los consumidores en el mercado único a escala de la UE y ayudará a las empresas a gestionar sus relaciones con el cliente y potenciar su imagen corporativa. Las propuestas incluyen una Directiva sobre resolución alternativa de litigios, que garantizará la existencia de entidades extrajudiciales de calidad para tratar esos asuntos. Las empresas deberán informar a los clientes de qué entidad puede tratar, si lo hubiere, un litigio con ellos y las citadas instancias resolverán los casos en el plazo de 90 días.
Además, prevé un Reglamento que permitirá la creación de una plataforma en línea para toda la UE que proporcionará a consumidores y empresas un lugar para resolver en línea los litigios derivados de las adquisiciones hechas por internet en otro país. El comisario precisó que a través de esa plataforma el consumidor podrá presentar la denuncia en su propio idioma.
El Parlamento Europeo y el Consejo de la UE se han comprometido a adoptar el paquete para finales de 2012. Una vez adoptado, los Estados miembros dispondrán de dieciocho meses para aplicar la Directiva, por lo que el nuevo sistema debería estar disponible en toda la UE en la segunda mitad de 2014.
La plataforma estará plenamente operativa seis meses después de dicha fecha (o sea: a principios de 2015), ya que su utilización requiere, allí donde sea necesario, la creación y mejora de entidades extrajudiciales.
¿Positiva o negativa? Esta nueva iniciativa, aparentemente positiva, de la Comisión Europea parece ser una promesa de “fin de estafas”. Claro está que para el consumidor sería toda una garantía poder acudir a un organismo extrajudicial europeo si su viaje a Viena el pasado fin de semana fue catastrófico.
ResponderEliminar¿Pero hasta qué punto puede la Unión Europea intervenir en estos asuntos? ¿Y cómo? Que aún parece más complicado. Pues bien parece que hay respuestas: el cómo está claro, a través de una plataforma electrónica a la que el consumidor pueda acudir a presentar sus quejas y en la que se le resolverá el conflicto en un plazo máximo de 30 días. Se dice también que este sistema ahorrará a los consumidores aproximadamente 22.500 millones de euros al año. ¡Vaya! Eso es mucho dinero. Pero se ha preguntado alguien cuántos millones de euros harán falta para poner en marcha esta plataforma o tal vez para mantenerla. Porque alguien deberá encargarse de resolver todos esos conflictos, ¿no? Y esa gente cobrará, digo yo.
Bueno y luego está eso de “aumentará la confianza de los consumidores en el mercado único a escala de la UE”. ¿Es que vamos a dejar de viajar a Nueva York, Pekín o Melbourne porque no se vayan a resolver nuestros problemas de viaje si vamos a estos países? No creo vayan a cambiar las preferencias del consumidor tan fácilmente ¿o sí? Tal vez el Caribe se vacíe de europeos, quién sabe.
No amigos, en realidad ni todo es tan blanco ni es tan negro. Ni esta propuesta es tan maravillosa como parece ni es tan mala como la planteo. Simplemente hay que ver los dos lados de la moneda, y esta parece que, al igual que el euro, va ha ser una moneda difícil de asumir.
Eso sí, todo sea dicho, cualquier iniciativa para “cuidar” al consumidor o ayudarle en sus conflictos comerciales, y más si procede de la UE, tendrá que ser buena. ¿Lo será?