Debate sobre debate… “fuga
de cerebros”
A raíz de un tema de una compañera sobre la generación “ni-ni”
(http://ecomunditurismo.blogspot.com/2011/12/generacion-ni-ni.html)
me he visto planteando otro tema, el de la “fuga de cerebros” (pérdida de
talentos para mi gusto).
Pues bien, me vino a la cabeza una cosa que escuché hace un
par de meses en televisión sobre esta reflexión que he mencionado en la que mi
compañera decía “si estás titulado y hablas idiomas tu mejor futuro es irte de
España". ¿Qué duro verdad?
Nos preocupamos de que los jóvenes aprendan, informamos de
la necesidad de estar formados para ocupar un puesto de trabajo, aquello de
"el saber no ocupa lugar"... y para qué, si al final todos estos
"talentos" se marchan en busca de algo mejor.
Te esfuerzas durante años para estar a la altura de un
puesto de trabajo que nunca llega o que, si lo hace, es a cambio de un sueldo
que, más bien, parece un chiste.
Es ahí cuando entraba esa necesidad de emigrar hacía otros
países. Jóvenes titulados, con formaciones superiores, algunos de ellos ya con
experiencia que tienen que abandonar el lugar de origen porque saben que no
serán tratados como merecen ni su esfuerzo será reconocido.
Lo llamaba "fuga de cerebros" un química española
que se fue a Alemania buscando un trabajo acorde a sus necesidades en el que se
sintieses realizada, respetada y valorada.
Parece que a los distintos gobiernos españoles este tema no
les genera ninguna curiosidad, ya que aparentemente, no se toma ninguna medida
al respecto. Se invierten millones de euros en formar a la población española
hasta niveles universitarios y se pierde esa inversión. ¿En qué estamos
pensando? ¿Acaso no nos damos cuenta que regalamos nuestros recursos a la
competencia?
España está perdiendo todo ese potencial en el que está
invirtiendo.
Se nos olvida que el trabajador la parte esencial de la
cadena. Siempre hablamos de la satisfacción del cliente, del beneficio
obtenido... y olvidamos que es el trabajador quién hace que se llegue a buen
puerto. Olvidamos que el trabajador es un valor añadido, que la inversión que
realizamos en él (sueldo, tal vez algo de formación) se devuelve en forma de
trabajo, que será mejor o peor realizado en tanto que esté satisfecho. Nos
centramos en fidelizar al cliente y nos olvidamos de fidelizar al trabajador. Omitimos
que la experiencia en un puesto de trabajo es un valor añadido que ningún trabajador
nuevo puede suplir de inmediato. Empleamos y desempleamos a placer con tal de
no hacer contratos fijos y perdemos ese valor añadido por el camino. No se reconoce
ni recompensa al trabajador por su
esfuerzo, siempre se le pide más por menos, sin siquiera dar unas palabras de
ánimo, de reconocimiento por ese esfuerzo diario. "Un trabajador
satisfecho siempre rinde más".
Retroalimentación, ¿nos suena? Debería, la predicamos en las
universidades y la olvidamos al salir de ellas.
Con este panorama es normal que cualquiera prefiera hacer
las maletas e irse en busca de algo mejor.
Qué pena esto del ni-ni, esa desmotivación. Pero realmente,
qué pena esta pérdida de TALENTOS.